HISTORIA
Aunque hasta este momento no tenemos constancia evidente, es muy probable que el territorio sobre el que se asienta actualmente Trabanca, ya fuera un espacio transitado desde las etapas más antiguas. Basamos este dato en la importancia que tuvo el corredor del río Tormes durante el Paleolítico inferior hace unos 300.000 años. Y es que es en las terrazas fluviales de este río donde se ha constatado la presencia de útiles de piedra y restos de talla, resultado de la fabricación de “herramientas” de cuarcita, lo que hace probable la presencia humana entorno a estos parajes.
Sin embargo, no será hasta el Bajo Imperio Romano, entorno al siglo IV d.c. cuando podamos asegurar la presencia de varios asentamientos en las cercanías de la actual población de Trabanca. La ausencia de excavaciones arqueológicas en estos yacimientos no nos permiten conocer cual era su grado de desarrollo y las razones de su establecimiento en estos lugares, aunque la situación y proximidad de alguno de ellos a zonas de paso del río Tormes, pudiera estar relacionada precisamente con el control de estas comunicaciones.
Durante la Alta Edad Media, todo el occidente salmantino estuvo inmerso en los diferentes procesos repobladores de los siglos XI y XII, que tuvieron como resultado la posesión de estos amplios territorios, primero por parte del Obispado de Salamanca y posteriormente por parte del arcedianato de Ledesma. Fruto de este proceso nos encontramos por primera vez la referencia a “Travanca” entorno al siglo XII.
Pero no será hasta el año 1476 cuando tengamos noticias del cambio de titularidad de la población a favor de Gonzalo de la Merca , gracias a una escritura de compraventa, en la que este personaje de la época, vende al pueblo de Villarino la mitad de Trabanca, un total de 1123 hectáreas. A nivel popular, el recuerdo de este acontecimiento subsiste en la comarca bajo la forma del siguiente dicho: ” La media Trabanca ya no es del Duque la perdió una noche jugando al tute."
A partir de este momento, el traspaso de tierras es una constante entre los títulos nobiliarios del momento, hasta que en 1912 pasa a manos de la condesa de San Martín de Hoyos, Dª María Fernández de Hinestrosa Salabert, su última poseedora antes de la venta del municipio a los arrendatarios o colonos ya en el año 1941.
TRADICIÓN
Trabanca, como población de Arribes del Duero aún cuenta con varios ritos y tradiciones vinculados a su vocación ganadera. Entre ellos destacamos “ La Cuenta ”, acontecimiento celebrado durante los meses de abril y octubre y que tenía como objetivo realizar el recuento del ganado con el fin de proceder a la contribución municipal sobre el ganado existente en el municipio.
Con este motivo, la noche anterior se reunían todos los rebaños para ser contados al día siguiente. Por su carácter eminentemente público se trataba de un acto de disuasión para evitar que se declarara menos ganado del poseído.
Posteriormente el acto daba lugar a una merienda campestre en la que participaba el pueblo entero, distribuido por familias. Mientras cada casa aportaba la comida, al mayoral (el amo que tiene mayor número de cabezas en la piara) le competía traer el vino para todos. Este día el pastor pasaba entre los propietarios del rebaño con una cesta en la que cada casa le ponía una buena tajada de todo lo que traía para comer, embutidos, tortilla, quesos, etc.
Hoy Trabanca recuerda esta costumbre, bautizando con dicho nombre el mercadillo portugués que se celebra cada primer domingo de mes en la localidad.
Las Bolagas, celebración de origen pagano, vinculada a viejos ritos de purificación en los que el máximo protagonista es el fuego. Se celebra el 31 de Diciembre en la noche de San Silvestre, aunque en tiempos se celebraba el 24 de Diciembre coincidiendo con el solsticio de invierno.
El rito consiste en la quema de las bolagas, arbusto parecido al piorno, y la posterior purificación de los participantes mediante el ahumeo de los asistentes o el salto de la hoguera.